La fisica de nuestra mente

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cuantica
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La fisica de nuestra mente

Mensaje por cuantica » Agosto 9, 2011, 5:40 am

Al llegar aqui, se debe aclarar, que, en la fisica de los sistemas dinamicos, la intestabilidad que acabamos de describir es muy corriente y no tiene nada de excepcional. En particular, un sistema fisico como es nuestro cerebro ¿podria ser un sistema dinamicamente inestable? Es, como minimo, una posibilidad. En cualquier caso, parece que en la sinapsis neuronal las cantidades de neurotransmisores que se liberan para hacerla posible son minimas. Es por lo tanto concebible que las meras fluctuaciones termincas del medio, junto con otras acciones externas, interneuronal y, en definitiva, en el funcionamiento del cerebro. De hecho, a partir de ciertos datos fisiologicos se ha especulado sobre la posibilidad de que las cantidades de neurotransmisor implicadas e nla sinapsis sean tan pequeñas como para que nos fuera necesario invocar la mecanica cuantica a la hora de hacer su descripcion cabal. Si esto fuera asi, quedaria abierta la puerta para que el indeterminismo cuantico se manifestara en nuestro funcionamiento psiquico. En ese supuesto, como ya he sugerido repetidamente en los capitulos anteriores, nuestra sensacion de libertad interior podria ser la expresion de ese indeterminsmo y no la mera ilusion que cabria esperar desde una concepcion laplaciana, donde siempre existirian los antecedentes necesarios para predecir el futuro, mas alla de la dificultad practica de llegar a conocerlos.

Pero ¿podriamos algun dia llegar a distinguir si determinados comportamientos nuestros, aparentemente erraticos, deberiamos contabilizarlos entre las impredicciones practicas del caos dinamico, o alternativamente entre los impredicciones onticas de la mecanica cuantica? No es imensable que en el futuro seamos capaces de hacer esta disntincion para algunos de nuestros comportamientos en circunstancias determinadas y mas adelante, en el ultimo epigrafe de este capitulo, nos referiremos a esta posibilidad.

En definitiva, bien invocando los fenonemos caoticos, bien acudiendo a la mecanica cuantica, se encuentra un apoyo, complaciente con la intuicion ordinaria, a la idea de que no todos los contenidos psicologicos son necesariamente significativos a la hora de considerar el flujo de la vida animica. Esta intuicion parece que no se aviene con la teoria y la practica analiticas de dejar la puerta abierta a la significacion central de aquellos contenidos psiquicos mas aparentemente banales, por ejemplo mediante el analisis de los contenidos mentales producidos en la asociacion libre. Sin embargo, es dificil no considerar seriamente la posibilidad de que, junto al espesor significativo de nuestra vida interior, haya un volumen de manifestaciones psiquicas espurias, el ruido de fondo del cual separar en cada caso el encadenamiento causal interno del resto de la vida mental.

En particular, en la sesion analitica, quiza no todas las asociaciones, ni todas las ocurrencias, son significativas y hay que basarse en la intuicion, o en el perfil global de muchas manifestaciones reiteradas del paciente, mas alla de un acto concreto, para poder separar el grano significado de la paja de la contigencia, lo que a la postre resulta ser de una logica de los mas cotidiana.

A pesar de que lo acabo de subrayar, nuestro cerebro debe estar minimanete blindado frente a la accion de aquellas pertubaciones erraticas y minimas del medio y del propio sistema cerebral: de otra manera, nuestra vida mental ordinaria dejaria de tener sentido para convertirse en una confusion ininteligible. Eso nos podria hacer pensar que, justamente, ese blindaje podria ser suficientemente efectivo para que aquellas perturbaciones minimias no puedan dejar de traza alguna en nuestra vida psiquica; que detras de cualquier contenido psicologico habria siempre implicada una parte macroscopica del cerebro. Una parte tan grande como para que en ese tamaño se neutralizaran todas las excitaciones inferiores a cierto umbral minimo. Por tanto, se excluirian de la vida animica los contenidos mentales ajenos al encadenamiento escrtictamente causal, tan valorado por Freud en la cinta anterior.

Sin embargo, parece que las minimas cantidades, antes comentadas, de nuerotransmisor implicadas en la sinapsis neuronal suponen que aquel umbral minimo estaria francamente por debajo del reducido nivel de multitud de excitaciones erraticas del medio ordinario. Por lo tnto, en este caso, el blindaje mencionado no seria tan severo como para poder anular cualquier contenido mental sustraido al rigido encadenamiento causal interno. En la misma direccion de aflojar el dogal de este presunto blindaje apunta el hecho de que un solo foton luminoso sea suficiente para excitar nuestra retina, aunque haga falta la incidencia casi simultanea de unos pocos fotones para que podamos ser conscientes de esa incidencia. Esto muestra, de pasada, que el blindaje existe en el nivel de la percepcion consciente (el foton unico, que por si mismo es capaz de excitar la retina, no logra abrirse un cmaino hasta el nivel consciente). Sin embargo, este blindaje queda aun nivel tan bajo (al nivel de unos pocos fotones) que, por encima de el, sigue aun abierto el psiquismo. Imagino que muchos otros ejemplos se podrian aportar tambien a la hora de confirmar la pequeñez de aquel umbral minimo de percepcion, por poco que lanzaramos una ojeada sobre aquello que hoy sabemos de la fisiologia del cerebro y su funcionamiento.

En definitiva, habida cuenta del bajo umbral de excitacibilidad de nuestro cerebro, nuestra vida animica podria llegar a responder a las pequeñas fluctuaciones clasicas del medio fisico donde vivimos e incluso estas respuestas podrian amplificarse sustanciamente si nuestro cerebro fuera en parte un sistema caotico, en el sentido tecnico que hemos dado antes a este adjetivo. Con eso, nuestro psiquismo podrai incluir mas o menos contenidos espurios y erraticos. Hasta aqui, sin embargo, nuestra vida interior podria ser mas o menos significativa, y mas o menos imprevisible en la praactica, pero no por eso imprevisible en si.
Ahora bien, seria muy diferente en si, en funcion de ese mismo bajo umbral de excitacion, nuestro cerebro fuese tambien sensible a las pequeñas fluctuaciones cuanticas de aquel medio y de si mismo, como las anteriores consideraciones sobre la cuestion nos permiten seriamente vislumbrar. En este caso, nuestros contenidos mentales y con ello nuestro comportamiento, podrian exhibir de vez en c uando, o bien ordinariamente, una impredecibilidad esencial,: el reflejo de la impredicibilidad otnica de la realidad cuantica de la que estamos hechos y de la de aquella realidad exterior a nosotros con la que interaccionamos. Pienso, mas concrectamente, que en esta exihibicion de imprecibilidad esencial que hariamos los humanos seria mas una manifestacion ordinaria de nuestra naturaleza que algo excpecional en nuestros conducta de cada dia, de manera que veo los especimenes de homo sapiens como unos agregados materiales macroscopicos agenciados para producir de manera cotidiana la amplificacion macroscopica de las incertidumbres cuanticas. Unos sistemas cuanticos, ambulantes con la ayuda de sus piernas, porduciendo aqui y alla, en casa y en la calle, antes y ahora, su creacion, por lo tanto, desde la ausencia de unos antecedentes exhaustivos, en nuestro conducta. La creacion artistica, su manifestacion mas palmaria. Tal vez la afirmacion de que el artista cera la obra de arte estaria mas cerca de consignacion propia de una acta notorial que de una metafora.

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